A 52 kilómetros de La Quiaca, provincia de Jujuy, y a unos 2.500 msnm se encuentra Casira, un pueblo ubicado en el Departamento de Santa Catalina. Este poblado tiene la particularidad que en el año 1942 quedo divido en dos sectores: argentino y boliviano.
El paraje más cercano a Casira es Cieneguillas a 17 km. El nombre Casira posiblemente en su acepción indígena signifique conglomerado de ranchos. Posee apenas un centenar de habitantes, las casas son bajas, de ladrillos y con techo de adobe.
La Puna jujeña tiene una gran riqueza cultural que se manifiesta en sus artesanías, tejidos, cerámicas, alfarería, pintura, etc., cada región poseen una característica particular.
Casira no es la excepción, allí la totalidad de sus habitantes se dedican a la alfarería. En el fondo de cada casa, de adobe y paja, hay una especie de taller donde cada familia produce ollas, tinajas, yuros y birques, en todas sus formas y tamaños, de arcilla roja con las manchas negruzcas de la cocción, que se realiza en un hoyo excavado en la tierra a cielo abierto técnica ancestral aún hoy perdura.
Lo mejor del arte popular en Casira se concentra en la feria del 15 de agosto, fecha de su Santa Patrona, la Virgen de la Asunción.
Casira es el pueblo más alejado y más pequeño de la puna jujeña, solo cuenta con una iglesia sencilla, una hostería, cabina telefónica y un centro de salud pero no poseen servicios públicos de pasajeros, Internet, telefonía celular, gas natural, cloacas, etc.
Existe una sola escuela, la N° 146, allí en el año del Bicentenario, el pueblo alfarero celebró el aniversario de la Revolución de Mayo. Por primera vez y con gran fervor patriótico se realizó un desfile cívico en Casira, del cual participaron los alumnos de la Escuela de Frontera y del o Colegio Secundario , como así también miembros de la comunidad aborigen del lugar, artesanos, niños de la salita maternal y de otras instituciones locales. Una vez finalizado el evento organizaron un almuerzo criollo comunitario.
Anotación personal: Cada vez que visito ese pueblo, cada vez que con mis ojos recorro las imágenes fotográficas, se me viene a la mente una frase de Rodolfo Walsh que alguna vez leí: "El pueblo aprendió que estaba solo...el pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza."
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