A Luciano lo hicieron desaparecer y luego lo mataron por decir que no. Le había quebrado el juego a la policía bonaerense.
Luciano Arruga le confesó a su mamá que la policía le había hecho una propuesta: "Laburá para mí, te doy las armas, te doy las garantías en el caso de que caigas detenido." —le dijo un uniformado. Luciano se negó y también se negó a contarle a su mamá quien fue el que lo tentó a quebrantar la ley, “mientras menos sepas, mejor” . Dos semanas después desapareció.
El triste final ya lo sabemos pero hoy su nombre, Luciano Arruga, es uno más de los tantos que nos hacen señalar al Estado como el responsable de desaparecer, matar y encubrir una muerte, y no es casualidad que sea siempre con los más vulnerables.
Luciano Nahuel Arruga vivía en el barrio 12 de octubre en Lomas del Mirador, a pocas cuadras de la Avenida General Paz que divide la Ciudad de Buenos Aires con la provincia, un barrio humilde donde convivía con la ausencia del Estado y el hostigamiento permanente.
Era pobre, no tenía nada que perder, una carnada perfecta que se reveló y le costó la vida. Luciano era el excluido, lo estigmatizaron por ser pobre, lo señalaron para que sea el blanco fácil, y lo fue.
Es la maldita fragmentación social que señala todo el tiempo, por eso los más vulnerables comienzan a construir otra identidad ante la mirada de los otros, es decir, construyen una identidad que no les es propia sino más bien ajena, generada por los "incluidos" que se sienten con la autoridad moral de hablar sobre la cultura del trabajo, el ascenso económico, la inclusión social y seguridad. Si, reclaman seguridad a los mismos que desaparecieron y mataron a Luciano! Que contradicción! Porque los pibes como él son los preferidos de algunos policías que se sienten omnipotentes con sus uniformes y sus armas.
Si seguimos cargando sobre nuestros hombros la desigualdad social, la exclusión y la estigmatización, entonces nunca seremos una sociedad igualitaria y superadora. Si no hay un Estado que elabore políticas públicas para encausar todas las problemáticas sociales que padecemos, si no creemos en que la política es la única herramienta de transformación, entonces estamos en deuda con todos los pibes y con Luciano porque TODOS SOMOS EL ESTADO.

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