En estas últimas semanas donde los trapitos de unos y de otros salieron al sol, comenzaron a aparecer ciertas indiferencias en algunos ciudadanos, posicionamientos como “Ni K ni M”, “no me interesa la política”, “solo me interesa mi patria” o “desde cuándo necesitamos de la política para vivir”, entre otros.
Sin embargo, la cuestión va más allá de una letra. Todos somos PATRIA. Todos queremos educación de calidad, salud y alimentación para nuestros pibes; todos queremos que nuestros viejos tengan una jubilación justa; todos queremos un trabajo digno; todos queremos la casa propia; todos queremos nuestros DERECHOS.
Todos queremos todo para nuestra Patria pero en el fondo no todos soportan la igualdad, la inclusión y la distribución justa de la riqueza, y ahí empieza el desprecio por el otro, que también es parte de la PATRIA y allí el discurso de los que se autodenominan “apolíticos” (postura que no existe) se vuelve contradictorio: “Estos vagos viven de planes”, “Son todos choriplaneros”, “Son ñoquis”. Entonces, de que PATRIA hablamos? Una Patria excluyente?
La política guste a quien le guste, atraviesa gran parte de nuestra vida pero no se trata de política partidaria, es la política como herramienta de transformación social, esa política que va a garantizar (además del “esfuerzo propio”, claro está!) nuestro trabajo digno, la educación de calidad, la salud y la casa propia, solo por nombrar algunos de nuestros derechos.
Hace algunos días el Señor Presidente Mauricio Macri dijo en una conferencia: "Nos duele y nos preocupa que el Estado no esté cerca”.
Que el Estado se aleje o se acerque al pueblo no es ni más ni menos que una decisión del gobierno de turno y este gobierno optó por achicar el Estado, corrió del centro al gran vehiculizador de las políticas públicas, el intermediario que garantiza el bienestar del pueblo.
Hoy la decisión partidaria es un Estado lejos, más que lejos, ausente y mientras tanto a muchos los entretienen con causas judiciales, cuentas panameñas y que la marcha en apoyo a Cristina fue paga. (A mi no me dieron un mango!)
Y es ahí donde todo cae en discursos baratos, vacíos. Por eso no perdamos la capacidad de análisis, que los medios no nos vendan noticias podridas.
Sin embargo, la cuestión va más allá de una letra. Todos somos PATRIA. Todos queremos educación de calidad, salud y alimentación para nuestros pibes; todos queremos que nuestros viejos tengan una jubilación justa; todos queremos un trabajo digno; todos queremos la casa propia; todos queremos nuestros DERECHOS.
Todos queremos todo para nuestra Patria pero en el fondo no todos soportan la igualdad, la inclusión y la distribución justa de la riqueza, y ahí empieza el desprecio por el otro, que también es parte de la PATRIA y allí el discurso de los que se autodenominan “apolíticos” (postura que no existe) se vuelve contradictorio: “Estos vagos viven de planes”, “Son todos choriplaneros”, “Son ñoquis”. Entonces, de que PATRIA hablamos? Una Patria excluyente?
La política guste a quien le guste, atraviesa gran parte de nuestra vida pero no se trata de política partidaria, es la política como herramienta de transformación social, esa política que va a garantizar (además del “esfuerzo propio”, claro está!) nuestro trabajo digno, la educación de calidad, la salud y la casa propia, solo por nombrar algunos de nuestros derechos.
Hace algunos días el Señor Presidente Mauricio Macri dijo en una conferencia: "Nos duele y nos preocupa que el Estado no esté cerca”.
Que el Estado se aleje o se acerque al pueblo no es ni más ni menos que una decisión del gobierno de turno y este gobierno optó por achicar el Estado, corrió del centro al gran vehiculizador de las políticas públicas, el intermediario que garantiza el bienestar del pueblo.
Hoy la decisión partidaria es un Estado lejos, más que lejos, ausente y mientras tanto a muchos los entretienen con causas judiciales, cuentas panameñas y que la marcha en apoyo a Cristina fue paga. (A mi no me dieron un mango!)
Y es ahí donde todo cae en discursos baratos, vacíos. Por eso no perdamos la capacidad de análisis, que los medios no nos vendan noticias podridas.
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